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28/09/2020
ONU ARGENTINA + GRUPO PUBLICO-PRIVADO.
EFECTOS SOCIOECONOMICOS DEL COVID-19 Y UNA PROPUESTA POSPANDEMIA ENFOCADA EN LA CONSTRUCCION Y LA PRODUCCION.

Un informe de ONU Argentina detalla parte del impacto de la pandemia y enumera varias medidas paliativas por parte del estado que son positivas pero no alcanzan. Un grupo de entidades públicas y privadas esboza un plan pospandemia enfocado en la construcción, la relocación sustentable de parques industriales, la generación de empleo, la conservación medioambiental y formas de transporte multimodal.

LOS EFECTOS ECONÓMICOS Y SOCIALES.

Según el análisis “Covid-19 en Argentina: Impacto socioeconómico y ambiental” elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Argentina y actualizado el 19/06/2020 “La crisis global provocada por el Coronavirus no es solo sanitaria, sino que ocasionará efectos multidimensionales, que incluyen aspectos socioeconómicos. La pandemia impactó en las sociedades del mundo con una virulencia nunca antes experimentada, y tendrá alcance en el corto, mediano y largo plazo. Para Argentina implica un nuevo desafío, que se suma a la ya compleja situación que atravesaba antes de la pandemia. El país deberá lidiar con especiales retos en lo financiero, que acotan su espacio fiscal para atender las necesidades básicas de los sectores más desfavorecidos y comprometen drásticamente al segmento medio de la sociedad. Estas respuestas deberán afrontarse desde una perspectiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de inclusión, resiliencia y equidad.“

Respecto de la contracción económica, el informe explica que “la crisis generada por la pandemia presenta un triple shock económico en el nivel local: uno de oferta (debido a las medidas de aislamiento social), uno de demanda (derivado de los menores ingresos que genera la paralización de la actividad económica) y uno financiero (asociado a los problemas de liquidez que enfrentan las empresas, especialmente las pequeñas y medianas). A esto se le suma el impacto externo derivado de la crisis global, a partir del menor precio de los principales productos de exportación, la reducción del volumen de comercio de bienes y servicios, y las tensiones financieras internacionales.1” 

De inmediato remarca que “según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la combinación de estos factores excepcionales llevará a que la economía argentina caiga un 8,2% en 2020 si la pandemia se controla, y hasta un 10% en caso de que se registre un segundo brote de Coronavirus en el país.”

Para poner en contexto la crisis producto de la pandemia, el informe se retrotrae a la situación anterior que transitaba el país, “desde el año 2012, la economía argentina ha mostrado signos de agotamiento que se reflejaron en un estancamiento del nivel de actividad, y en el último bienio en una retracción. Entre 2012 y 2019, el PIB per cápita nacional cayó un 11%, el empleo registrado asalariado privado cayó 1,1% en el mismo período, y la pobreza aumentó hasta alcanzar el 35,5% en el segundo semestre de 2019. Este desempeño estuvo asociado en gran medida a los desequilibrios del sector externo, originados por una caída de las exportaciones en valor, un aumento de las importaciones, una tendencia a la dolarización de carteras (en un contexto de persistentes niveles de inflación), y un proceso de rápido endeudamiento externo. La elevada vulnerabilidad externa de Argentina se manifestó en la inestabilidad cambiaria. Esta realidad, al mismo tiempo, explicó la interrupción del acceso al financiamiento internacional en 2018 y las dificultades para hacer frente a los compromisos de deuda en moneda extranjera, que llevaron a la necesidad de encarar un proceso de reestructuración de los pasivos externos del sector público desde 2019. Ante este panorama, las perspectivas para 2020, previo a la crisis generada por la pandemia, eran cautas, y el desempeño macroeconómico de corto plazo dependía en gran medida de los resultados de la renegociación de la deuda soberana. 

En el segundo semestre de 2019, la pobreza afectaba al 53% de los/las niños/as, y podría escalar al 58,6% hacia fines de 2020. Los datos son proyecciones basadas en estimaciones de la caída del PIB y de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).2” 


Foto:Chris John (Pexels)

El informe proyecta que la pobreza extrema podría llegar al 16,3% hacia el final de 2020, elevándose de 1,8 a 2,1 millones de pobres extremos. Obviamente también se elevarían los volúmenes entre niñas, niños y adolescentes pobres de 7 a 7,76 millones. 

El análisis muestra las fuertes desigualdades que atraviesan a la sociedad argentina, evidenciándose que la pobreza aumenta significativamente cuando niñas, niños y adolescentes residen en hogares donde existe el desempleo, los trabajos informales, el bajo clima educativo, si hay migrantes internacionales o si tienen jefatura femenina. De la misma forma se incrementa los índices si la vivienda está localizada en una villa o en barrios populares, alcanzando a 9 de cada 10 niños/as por la carencia de servicios y la ausencia de conexión al sistema.

En cuanto al nivel socioeconómico de los hogares, y tras las medidas de aislamiento, el 60% del total de hogares encuestados vio disminuido sus ingresos, 3,6 millones de hogares en los que habitan 15 millones de personas. Estas pérdidas de ingresos están vinculadas al tipo de actividad económica y la imposibilidad de salir a trabajar; la suspensión temporal; la disminución en el nivel de ventas, pedidos o clientes; la reducción de horas trabajadas; la reducción de salario, entre otras. 

Pudo saberse al cierre de esta edición que el desempleo trepó 2,5% en el segundo trimestre, alcanzando el 13,1%. Además, la tasa de actividad, calculada como porcentaje de personas en condiciones de trabajar sobre el total de la población,  bajó al 38,4% en el segundo trimestre frente al 47,7% del período anterior.3

En este marco, el informe de ONU Argentina destaca que el Gobierno estableció una serie de medidas procurando mitigar el impacto de la crisis en la economía. Entre ellas, las más relevantes son la prohibición de despidos, el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP); un sistema integral de prestaciones por desempleo y un seguro de desempleo; la implementación del programa de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE); créditos a tasa 0% para trabajadores independientes. 

También incrementó las partidas presupuestarias para gastos de capital destinadas a obras de infraestructura, educación y turismo; líneas de créditos para garantizar la producción y el abastecimiento de alimentos e insumos básicos; para financiar la producción de equipamiento tecnológico para garantizar la modalidad de teletrabajo, y el financiamiento de infraestructura en los parques industriales. 

Un dato positivo, que ratifica la Encuesta Rápida liderada por UNICEF, confirmó que el sistema de protección social en Argentina tiene una cobertura alta. El 35% del total de hogares recibió alguna transferencia de ingresos: es decir, 2,1 millones de hogares que representan 9,4 millones de personas. Ante la dimensión del problema, las medidas nunca son suficientes.



Foto: Borko Manigoda (Pixabay)

PLAN DE DESARROLLO HUMANO INTEGRAL, PROPUESTAS PARA LA ARGENTINA POSPANDEMIA.

Sustentados en esta premisa, representantes de los trabajadores del sector público, privado y de la economía popular se unieron para impulsar un nuevo contrato social que reduzca los privilegios y amplíe derechos, apostando por la reconstrucción de la Argentina bajo nuevos paradigmas.

Se proponen crear 4 millones de puestos de trabajo social y 170 mil empleos registrados regulados por convenio colectivo, promoviendo la integración urbana de los barrios populares, el acceso al suelo y a la vivienda social.

En este proyecto, sobresale la idea de repoblar la Argentina a través de nuevas ciudades, pueblos jóvenes, comunidades rurales organizadas y cinturones hortícolas protegidos.

También contempla a la producción, desarrollando nuevos emplazamientos industriales a través de una planificación territorial que contemple nuevos esquemas de transporte multimodal.

Estas iniciativas contemplan además encarar la transición energética y desarrollar formas no contaminantes de producción para avanzar hacia un programa de ecología integral.

La manera de implementar este ambicioso proyecto es fomentando la Construcción y la Integración urbana, mediante una alianza virtuosa entre el sector privado y el sector de la economía popular. 

El grupo propone una planificación con metas y un cronograma, gestionada desde una unidad ejecutora centralizada, diseñada para vincular la urbanización de los 4.425 barrios populares existentes. También incluye la creación de nuevas urbanizaciones populares, el desarrollo de nuevos emplazamientos productivos, la extensión de la conectividad digital y el desarrollo de transporte multimodal de pasajeros y carga. El proyecto prevé la capacitación en obra a cargo de las organizaciones sindicales.

Este plan tiene como uno de sus ejes la relocalización sustentable de parques productivos. Esta relocalización estará vinculada al desarrollo de corredores logísticos intermodales que armonicen todas las actividades de transporte: la red ferroviaria conectará los nodos logísticos, el camión conectará la unidad de producción con el nodo logístico y el enlace ferroportuario será el final de la carga de exportación que debe ser fiscalizada de manera trasparente en origen.

La planificación tendrá una duración de 4 años con cronograma preciso y conducción operativa centralizada y unificada.

Las propuestas de ejecución inmediata estarán divididas en módulos. Cada módulo contará con un equipo de trabajo con conocimiento específico del área y experiencias exitosas llevadas adelante por la comunidad organizada.

La gestión será realizada a través de los Consorcios de Cogestión Comunitaria (CCC) que incluye movimientos sociales, iglesias, provincias, municipios, sindicatos y otras entidades.

Se creará el Fondo Fiduciario Mugica para financiar el desarrollo del plan y los módulos de trabajo comunitario asociados. Se trata de una inversión de 750.000 millones de pesos anuales con retorno fiscal del 33%.

La inversión inicial alcanzará los $ 750.000 millones anuales. Parte de la inversión se autofinanciará a través de programas existentes (Salario Social Complementario, Hacemos Futuro y Tarjeta Alimentar que totalizan alrededor de $ 128.000 millones anuales. 

El resto se financiará a través del retorno fiscal neto de la inversión de los programas actuales (el 36%), más una afectación específica del Impuestos a los Bienes Personales, una pequeña reforma del impuesto a las ganancias, un aumento del Impuesto a las Bebidas Azucaradas, y otra parte a través del esfuerzo fiscal adicional del Estado Nacional.

Esta inversión inicial anual de $ 750.000 millones de pesos, creará 170.000 empleos registrados y 4 millones de puestos de trabajo social, generando un impacto de la actividad económica de $ 865.000 millones de pesos, lo cual redundaría en mayor recaudación fiscal y debe ser fiscalizada de manera trasparente en origen.

Se prevé además la creación de un fondo de ahorro en moneda nacional orientado a los trabajadores y clase media que a tasa de interés del mercado financiero y permita descontar del impuesto a las ganancias (cuarta categoría) un porcentaje del monto invertido para aumentar la rentabilidad al ahorrista. 

El fondo tendrá una administración transparente con un sesgo de inversión orientado hacia lo productivo y la dinamización del mercado interno, con rentabilidad financiera y rentabilidad social.



1. Alzúa, M.L y P. Gosis. “Impacto socio-económico del Covid-19 y opciones de política en Argentina”, Serie de Documentos de Política Pública N6, Nueva York: PNUD, RBLAC, 2020.  

(https://www.latinamerica.undp.org/content/rblac/es/home/library/crisis_prevention_and_recovery/social-and-economic-impact-of-covid-19-and-policy-options-in-arg.html) 

2. UNICEF, “Frente al aumento de la pobreza infantil, UNICEF llama a fortalecer la protección, social. Informe en el marco de COVID-19”, disponible en línea: https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/Covid19-pobreza-desigualdad-infantil-2020.

3. “El desempleo subió 2,5 puntos porcentuales y se ubicó en 13,1% al término del segundo trimestre”, Telam, 23/09/2020, (https://www.telam.com.ar/notas/202009/517479-la-tasa-de-desocupacion-se-ubico-en-131-en-el-segundo-trimestre-del-ano.html)