28/09/2020
LOS HERRAJES Y EL CORONAVIRUS I.
LA PANDEMIA, LA INDUSTRIA Y LA CUARTA REVOLUCION INDUSTRIAL.

La crisis sanitaria, el impacto ecónomico, los cambios virulentos de hábitos y consumos y más preguntas que respuestas.

La crisis sanitaria es global, pero las respuestas han sido nacionales o incluso locales. La soberanía sigue siendo fragmentada en este mundo multipolar, ante la carencia de un poder supranacional o una superpotencia que tenga suficiente poder sobre el resto. Estados Unidos ha aparecido reticente a ejercer el liderazgo global (y es más, Donald Trump ha sido reacio a asumir el liderazgo nacional para combatir la Covid-19). Tampoco hubo otro país o región que quisiera o pudiera tomar el liderazgo, aunque China está aprovechando políticamente la situación para acrecentar su soft power en el mundo ofreciendo expertise sanitario, ayuda y crédito internacional. 

Se habla reiteradamente de un nuevo paradigma del capitalismo, pero nadie parece estar en condiciones de esbozar sus características. La mayoría de los estados, especialmente en Occidente, encontraron como solución frente a la expansión del virus recurrir a una medida medieval frente a las pestes: el aislamiento de las personas en sus casas. Además, los estados decidieron el cierre de fronteras, la limitación de la producción sólo a industrias consideradas clave, la atención reducida de servicios públicos y privados, restricciones a la atención al público en los comercios. Lo que ayuda sanitariamente, por otra parte, genera una crisis económica mundial como no se daba desde la caída de Wall Street en 1929. La pandemia de la Covid-19 puso en jaque la globalización, que precisamente con la incesante interacción humana permitió una veloz propagación del virus por todo el planeta.


Foto de Yaroslav Danylchenko (Pexels).

Según el diario español El País parafraseando a Karl Marx expresa que “el capitalismo revoluciona continuamente las relaciones de interacción humana, y también, por tanto, las de producción. Es un sistema que se apoya básicamente en la expansión e innovación constante de las formas de esas relaciones humanas y de éstas con las cosas”. Hoy la situación sanitaria pone límites o elude la interacción humana.

Este nuevo mundo que forjó la pandemia, tuvo que echar mano a tecnologías e innovaciones que ya existían, pero en algunos casos su uso no estaba ampliamente difundido. Estas innovaciones caracterizan a la Cuarta Revolución Industrial, que es “la fusión de los mundos físico, digital y biológico a través de nuevas tecnologías”, según la definición de Klaus Schwab (fundador del “Word Economic Forum”); entre ellas se incluyen, el “Internet de las Cosas”, los drones, la nanotecnología, la conexión de redes, la impresión 3D, etcétera. 

La pandemia aceleró estos cambios para tratar de neutralizar el aislamiento o directamente las formas de comunicación e intercambio de información. Esto aconteció rápidamente en el rubro de la salud, por supuesto, en la educación, y en casi el resto de actividades, popularizándose el trabajo remoto y multiplicándose las plataformas de videoconferencias.



Este nuevo mundo que forjó la pandemia, tuvo que echar mano a tecnologías e innovaciones que ya existían, pero en algunos casos su uso no estaba ampliamente difundido. Estas innovaciones caracterizan a la Cuarta Revolución Industrial, que es “la fusión de los mundos físico, digital y biológico a través de nuevas tecnologías”, según la definición de Klaus Schwab (fundador del “Word Economic Forum”); entre ellas se incluyen, el “Internet de las Cosas”, los drones, la nanotecnología, la conexión de redes, la impresión 3D, etcétera. 

La pandemia aceleró estos cambios para tratar de neutralizar el aislamiento o directamente las formas de comunicación e intercambio de información. Esto aconteció rápidamente en el rubro de la salud, por supuesto, en la educación, y en casi el resto de actividades, popularizándose el trabajo remoto y multiplicándose las plataformas de videoconferencias. 

Algunos creen que esta tendencia y muchas empresas adopten la forma de funcionamiento sin una sede central, dispongan de un menor lugar físico en donde realizar algunas actividades y la mayoría de sus empleados trabajen desde sus casas, oficinas compartidas, espacios de co-working, incluso en lugares alejados. Este modelo no es aplicable íntegramente en muchas empresas, pero para los que pueden adoptarlo representa una reducción en el costo de la infraestructura y permite unir talentos sin necesidad de movilizarlos físicamente. 

Se cree que en el futuro inmediato se automatizará cada vez más la producción material, virtualizándose cada vez más la interacción social. Se utilizarán tecnologías de detección temprana de epidemias y serán controladas utilizando grandes datos y la geolocalización, y de esta forma identificar, ubicar y aislar a las personas contagiadas, y certificar a personas o empresas libres de contagio. Aquí se debería mantener un delicado equilibrio entre libertad y seguridad, ya que esas tecnologías reforzarán el control ciudadano de los gobiernos. Pero ese capítulo de la serie parece hoy sumamente lejano, cuando ni siquiera estamos transitando la pospandemia. 

Fuente: www.elpaís.com / www.telam.com.ar / www.diariodecuyo.com.ar