15/07/2020
SEGUN UNA ENCUESTA DE LA UIA.
IMPACTO DEL COVID19 EN EL ENTRAMADO INDUSTRIAL.

Numerosos países del mundo están encarando ambiciosos planes fiscales y monetarios con magnitudes sin precedentes y que en algunos casos superan el 20% del PBI entre créditos, recompra de activos y estímulos fiscales. Cómo repercute hoy en la argentina y qué debe hacer el estado y las empresas para sortear la crisis con el menor daño posible.

Se espera que la crisis económica internacional de 2020 sea la peor desde 1929. Conocida como la Gran Depresión, fue la crisis económica más larga en el tiempo, de mayor profundidad y la que afectó a mayor número de países en el siglo XX, teniendo efectos devastadores en casi todos los países, ricos y pobres, donde la inseguridad y la miseria se transmitieron como una pandemia, de modo que cayeron: la renta nacional, los ingresos fiscales, los beneficios empresariales y los precios. El comercio internacional descendió entre un 50% y un 66%.

Sobre este tema, el Presidente de la Nación, Alberto Fernández hizo un paralelo con la caída económica de la pandemia pero con la crisis económica de 1873 o el pánico de 1873, ola de pánico económico en Estados Unidos generada por la quiebra de la entidad bancaria Jay Cooke and Company, de la ciudad de Filadelfia, el 18 de septiembre de 1873, junto a la previa caída de la Bolsa de Viena el 9 de mayo de 1873. 

Fue una de las series de crisis económicas que azotaron la vida económica de la última parte del siglo XIX y principios del XX. 

Supuso el inicio de una dura depresión económica de alcance global, conocida como la Gran Depresión de 1873 (en inglés: Long Depression, literalmente traducida como depresión prolongada), que perduró hasta el año 1879, coincidiendo con el inicio de la Segunda Revolución Industrial.


Tomando un antecedente u otro, como consecuencia de la pandemia, 170 países estarán en recesión, la actividad mundial caerá 5% y el comercio hasta 30%. Se habla de una crisis sin precedentes que requiere medidas integrales y extraordinarias. 

Al momento de la elaboración de esta nota se predecía una caída de la actividad en la Argentina del 9,9% del PBI,cifra similar o hasta  inferior, en comparación con las tasas de caída que se vaticinan para países desarrollados.

Por la extensión de la cuarentena, hay un costo de $50.000 millones por día hábil ($9.000 millones sólo en la industria), $1,6 billones entre marzo y abril; un 8,5% del PBI.

Los países del mundo están encarando ambiciosos planes fiscales y monetarios con magnitudes sin precedentes y que en algunos casos superan el 20% del PBI entre créditos, recompra de activos y estímulos fiscales.

Al respecto la Unión Industrial Argentina (UIA) expresó que en la segunda etapa de la pandemia las medidas deben ampliarse y generalizarse asistiendo al entramado productivo, que a nivel local arrastra años de estancamiento y recesión.

La entidad se propone un programa integral de mayor volumen, duración (horizonte abril, mayo y junio), alcance y de automática implementación. Además, los montos que actualmente se asignan son bajos, no están implementados para todas las empresas afectadas y no resuelven el pago de salarios.



La UIA expresaba en junio que hasta ahora el programa anunciado en materia económica no llega a representar 1% ($120.000 M) del PBI, se requiere incrementarlo sustancialmente a mínimo 4,5% del PBI ($800.000 M) con asistencia e intervención directa del Banco Central (BCRA) para poder sostener el empleo y las empresas.

Para ello se propone un esquema con 3 ejes:

1. Medidas laborales: Orientadas a asistir a todas las empresas en el pago de la nómina salarial del personal (post 223 bis), particularmente de aquel licenciado / suspendido. Se requiere un programa de mayor amplitud y alcance.

2. Financiamiento:  A. Bancario tradicional con topes de tasas (reglamentado por BCRA y vía desarme de Leliq) para sectores esenciales de forma que puedan seguir abasteciendo, operando e incluso exportando. B. Triplicación de garantías y fondeo del FONDEP para prestar en forma generalizada a sectores que no están operando para darles capital de trabajo y completar el pago de salarios. C. Modificar la Carta Orgánica del BCRA para que gire redescuentos y contabilice activos no monetarios de forma de generar liquidez inmediata para las empresas.

3. Tributarias: Establecer un cronograma previsible para las empresas que no pueden pagar impuestos y dar incentivos (premios) a aquellas que lo hagan además de llevar la moratoria PyME hasta deudas al 31-03 y generar un nuevo plan de pagos/moratoria que incluya a todas las empresas de sectores afectados.



También la entidad expresa la necesidad de lanzar un Programa empleo, ya que en el caso de la industria, tan solo 34% de los asalariados recibirá una asignación compensatoria: el 66% trabaja en empresas de más de 100 empleados.

Estas medidas deben complementarse con medidas vinculadas al comercio exterior, la logística y energética que habiliten la producción a corto plazo y eviten caída de ingresos de divisas, desabastecimiento y pérdida de mercados externos. 

Finalmente se plantea permitir operar de manera gradual en actividades conexas a las esenciales e industrias exportadoras y/o con falta de stocks que deban producir para abastecer al comercio digital y de cercanía que reabran. Las dotaciones se ajustarán a la planificación del transporte y las necesidades de abastecimiento.



A su vez, un informe elaborado por la UIA en el mes de junio sobre la actividad industrial en tiempos de pandemia arroja algunas cifras sobre el impacto del Covid19, arroja que con la habilitación de actividades y la puesta en marcha de protocolos para la producción en varias regiones y sectores de actividad, el panorama productivo mostró una leve recomposición respecto de los relevamientos en meses previos.

De acuerdo al nuevo relevamiento que de la UIA realizado entre el 3 y 10 de junio:

Sobre el total de empresas encuestadas, un 21% continúa inactivo (versus el 56% del mes pasado).

Sólo un 17% produce al nivel previo a la pandemia y más del 43% produce con caídas mayores al 50%.

El 33% de las empresas enfrenta caída de las ventas por encima del 60% y otro 29% tuvo caídas entre el 30% y 60% (en comparación a las ventas de antes de la pandemia).

A más de tres meses de iniciada la pandemia, los problemas económicos y operativos se van acumulando. Además, las perspectivas de las empresas muestran la profundización de algunas problemáticas.

Las empresas siguen forzadamente endeudadas debido al corte de la cadena de pagos y a la caída de la facturación. Hay un elevado porcentaje de empresas con atraso en impuestos (41%), en compromisos financieros (29%), en pago a proveedores (27%) y en tarifas de servicios (18%).

Las dificultades para el pago de salarios se redujeron por la implementación del ATP (63% de empresas alcanzadas) y los acuerdos de suspensiones. Sólo un 3% de empresas presentó dificultades para el pago de salarios en mayo. Sin embargo, la mitad de las empresas tendrá dificultades para afrontar el pago del medio aguinaldo.

Las medidas de asistencia financiera tuvieron un paulatino avance respecto al mes anterior: un 52% de empresas pudo acceder a dichas líneas de crédito. Persisten dificultades por diferentes razones: falta de respuesta de los bancos, acceso parcial a las líneas de financiamiento, dificultades para presentar la documentación requerida y el rechazo por la situación de riesgo crediticio, entre otros.

Los problemas para calificar como sujeto de crédito son mayores en el contexto actual por la acumulación de deudas. Además, las empresas muestran elevados porcentajes de cheques sin cobrar. El 24% tiene más de 30% de su cartera de cheques en esta situación.

Pese a la habilitación para producir en diversas regiones, las empresas enfrentan un incremento de los costos operativos por las dificultades logísticas: 54% tiene dificultades para abastecerse de insumos en el mercado local, 39% encuentra inconvenientes para garantizar el traslado del personal y 28% reportan impedimentos en el acceso a insumos importados por los cambios normativos.

El 38% de las empresas manifestó que, de mantenerse las mismas condiciones en los próximos 3 meses, la continuidad de su actividad estará comprometida. 

Un 13% sostuvo que, de prolongarse el estado de situación, podría entrar en concurso preventivo.

De cara a la nueva normalidad, las empresas ven posible la realización de tareas de ventas, administración y finanzas a distancia. Ampliar las medidas que garanticen el acceso al crédito y resuelvan las dificultades operativas es fundamental para morigerar el impacto de la crisis en el sector productivo. 

Fuente: UIA.



Fuente: CEU-UIA en base a relevamiento propio / Nota: la conformación de las regiones es la siguiente. CABA y PBA: Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires Centro: Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. Cuyo: La Rioja, Mendoza, San Juan y San Luis. NEA: Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones. NOA: Catamarca, Jujuy, Tucumán, Salta y Santiago del Estero. Patagónica: Chubut, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

ACERCA DE LA ENCUESTA.

Encuesta realizada por el Centro de Estudios (CEU) de la Unión Industrial Argentina (UIA) en base a relevamiento propio 

Período: La encuesta fue realizada entre el 3 y 10 de junio.

Cantidad de respuestas: Se encuestaron a 746 empresas de diversas actividades, regiones y tamaño, con la siguiente composición:

Sector de actividad:

Empresas industriales: 608 / Resto de empresas: 138.

Clasificación MiPyME:

Micro 184 / Pequeña 386 / Medianas 243

/ Grandes 33

Empleo promedio por empresa: 108 empleados.

Duración de la encuesta: 5 minutos promedio por formulario.

Cantidad de preguntas: 23

Cantidad de respuestas: 13.923 (0,4% del total sin respuesta).